Luces de Enfilación. Expediente del Proyecto (2).

Tuvieron que transcurrir unos veinticinco años desde su petición para retomar la cuestión de instalar las luces de enfilación de acceso al puerto de Candás. En enero de 1916, la Sociedad de Mareantes de Nuestra Señora del Rosario se dirigió al Director General de Navegación y Pesca Marítima debido a “que corriendo inminente riesgo de perderse las embarcaciones que frecuentan este puerto por los peligros a que expone las malas condiciones de la barra o entrada en noches oscuras y tempestuosas, suplican a V.E. concedan el oportuno permiso para fijar dos luces: una situada en el sitio denominado «La Piedra» y la otra donde se halla situado el faro”. La alusión al faro que se realiza en ese escrito no debe interpretarse al que estaba en ese momento en servicio en la Peña de Los Ángeles sino al edificio, todavía en construcción y prácticamente terminado, que albergaría el faro situado en el cabo de San Antonio y entraría en funcionamiento al año siguiente.

La Comandancia Militar de Marina de Gijón realizó, en marzo de 1916, un informe a solicitud de la referida Dirección General de Navegación respecto de las luces de enfilación de Candás. En el mismo se especificaba que “las luces que se solicitan son dos, una instalada en el montículo en que se levantó el edificio para el nuevo Faro, y la otra en unas casas que están próximamente a 2 kilómetros del Faro, algo internadas, es decir, que no están en la misma línea de costa. Esta enfilación marca en la mar el camino que debe seguirse para navegar fuera de los bajos. Los patrones a quienes reuní para tratar el asunto me manifiestan que esa es la marcación que siguen de día”. El Comandante Militar de Gijón reconocía que las luces iban a ser de gran utilidad para los pescadores de Candás, habida cuenta de ser un puerto que vivía de la pesca y cada vez cobraba más importancia. Era todo lo que podía manifestar puesto que no tenía planos de aquel trozo de carta en donde se reflejaran los bajos y la enfilación que marcarían las dos luces que se pretendían.

Por parte de la Dirección General de Navegación y Pesca, dependientes del Ministerio de Marina, y a la vista de los informes emitidos por el Comandante Militar de Gijón y por la Sección de Hidrografía, no se consideraba inconveniente alguno en autorizar dichas instalaciones, pero como el servicio de alumbrado de las costas dependía de la Dirección de Obras Públicas del Ministerio de Fomento, se acordó remitir todo el expediente en abril de 1916 a ese organismo con la indicación de que se le participara la decisión para ponerla en conocimiento de los interesados.

El Misterio de Fomento recibió toda la documentación y siguió con la tramitación del expediente. En julio de 1916 el ingeniero de obras públicas Jesús Goicoechea, perteneciente a la Jefatura de Obras Públicas de Oviedo y que en aquel momento trabajaba en las obras del proyecto de mejora del puerto de Candás, emitió el siguiente informe:

Situado el puerto de Candás al abrigo del cabo de San Antonio en que se ha instalado el nuevo faro, queda en la concha formada por dicho Cabo y la punta de Perán, prolongadas ambas submarinamente por restingas que van estrechándola entrada a la pequeña bahía, quedando un canal bastante amplio abierto al Norte, como con detalle se representan en el croquis que acompaño a este informe.

No hay otro medio de marcar la enfilación de este canal por luces suficientemente distantes entre sí más que colocando una en la parte más avanzada al mar del cabo San Antonio y otra en la costa y punta que recibe el nombre de La Piedra.

Siguiendo esta enfilación para la entrada hasta confrontar con el fondeadero exterior marcado por la boya podrán las embarcaciones dirigirse ya directamente al puerto, libres de los bajos, guiadas por las luces de aquel.

Pudiera oponerse como objeción la proximidad de la luz del cabo y del Faro, pero sería imposible toda confusión por la diferencia de altura (más alto el Faro), la de intensidad y la apariencia pues las de enfilación serían fijas y las del faro de ocultación.

A nuestro juicio, visto también el informe favorable de la Comandancia Militar de Marina, creemos que debe ser autorizada la citada Sociedad para la instalación y sostenimiento de las luces de enfilación sin otra intervención por parte de Obras Públicas que para fijar de común acuerdo la situación y la altura de la luz que debe emplearse en el cabo de San Antonio”.

Croquis de la costa de Candás y la situación propuesta para las luces de enfilación (Fuente: Archivo de la Autoridad Portuaria de Gijón)

A finales de agosto de 1916, el Director General de Obras Públicas a la vista de la instancia formulada en su momento por la Cofradía de Pescadores de Candás solicitando la autorización de las luces de enfilación, el informe de la Dirección General de Navegación y Pesca Marítima, de la Comandancia Militar de Gijón y de la Jefatura de Obras Públicas de Oviedo y que todas las entidades lo hacían favorablemente, acordó autorizar la instalación de las luces de enfilación para el puerto de Candás. Correspondería a la Jefatura de Obras Públicas ejercer la debida vigilancia e inspección sobre las mismas.

En diciembre de 1916 la Sociedad de Mareantes de Candás “acordó que las luces de enfilación a instalar junto al faro de San Antonio y en la casa de La Piedra, fuesen dos faroles de alumbrado de gas, comprometiéndose la Sociedad a gratificar al propietario de la casa y al torrero por atender el servicio de su funcionamiento”.

NOTA: La información entrecomillada se ha obtenido a partir de los Archivos de la Autoridad Portuaria de Gijón y, el párrafo último, de un artículo publicado por Manuel Ramón Rodríguez Rodríguez en la Monografía «Asociacionismo marinero en Asturias. La Sociedad del Gremio de Mareantes (II)»

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